(Caracas, 26 de mayo de 2026).- La Alianza Científico‑Campesina, impulsada por la Gran Misión Ciencia, Tecnología e Innovación, avanza en la reactivación de espacios para la producción sostenible de bioinsumos y el desarrollo de ensayos de cultivo en rubros estratégicos como maíz y arroz, en la parroquia La Aparición del municipio Ospino, estado Portuguesa.
Articulada con la Fundación para el Desarrollo de la Ciencia y la Tecnología (Fundacite), la Corporación para el Desarrollo Científico y Tecnológico (Codecyt) y el poder comunal, esta experiencia de innovación popular redefine la relación entre la ciencia y el campo.
Según Patricia Novoa, presidenta de Fundacite Portuguesa, la iniciativa transforma la cotidianidad de los territorios al convertir a la comuna en “una escuela abierta y un laboratorio de campo permanente”, con el propósito de construir “una ciencia con sentido”.
El programa adopta el enfoque de Ciencia Abierta, integrando el método científico contemporáneo con la sabiduría ancestral de las comunidades que trabajan la tierra.
En este espacio de investigación popular, el respeto absoluto a los derechos de la Madre Tierra se erige como eje ético de cada proyecto. El suelo, el agua y las semillas son concebidos como sujetos de derecho y organismos vivos esenciales para el sostén de la vida, más que como recursos para la explotación mercantil.
Así pues, esta visión reivindica prácticas que priorizan la salud ecológica, la biodiversidad y la soberanía alimentaria desde las propias bases comunitarias.
La propuesta se contrapone al modelo agroindustrial convencional, que ha demostrado agotar suelos y reducir la biodiversidad. Frente a ello, la Agroecología se presenta como la vía sostenible para trascender prácticas extractivas, aplicando “ciencia con propósito” en alianza con las comunidades campesinas.
«Recordando el pensamiento del jefe Sioux, «La tierra no pertenece al hombre, el hombre pertenece a la tierra», esta experiencia en Portuguesa demuestra que el camino no es dominar la naturaleza, sino comprender sus ciclos para coexistir con ella, garantizando la soberanía alimentaria desde y para las bases», destacó Novoa.
La Alianza Científico‑Campesina proyecta ampliar las experiencias de producción de bioinsumos y los ensayos en cultivos estratégicos, con el objetivo de fortalecer la soberanía alimentaria local y generar conocimientos replicables en otras comunas y municipios del estado Portuguesa.
Mincyt / Prensa / Con información de Fundacite Portuguesa