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De San Felipe a los laboratorios del IVIC: La historia de vida y ciencia del Dr. Pedro Silva

(Caracas, 26 de julio de 2026).- La historia del Dr. Pedro Silva, actual jefe e investigador del Centro de Física del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), es el reflejo de un camino forjado con esfuerzo, constancia y una curiosidad inagotable. Para este destacado científico, de hablar pausado y mirada profunda, la física va mucho más allá de los laboratorios y los modelos computacionales: es una herramienta vital y sublime que le permite comprender el universo entero.

Raíces humildes y el despertar de una vocación

Oriundo de San Felipe, estado Yaracuy, el Dr. Silva proviene de un hogar humilde, un origen que recuerda con profundo orgullo y que marcó los cimientos de su ética profesional. «Yo provengo de una familia muy pobre. Mi mamá era aseadora en un edificio del gobierno y, bueno, no teníamos, un apoyo así fuerte. Sin embargo, le agradezco mucho a la viejita ese apoyo que me dio», recuerda con gratitud.

Su viaje en el mundo del conocimiento comenzó formalmente a finales de la década de los años 70, gracias a una modalidad educativa particular de la época que le permitió graduarse como bachiller con mención en Física. Aquella temprana oportunidad académica terminó sentando las bases definitivas de lo que se convertiría en su profesión, su sustento y su gran pasión de vida.

El llamado del IVIC y los giros del destino

Consciente de su vocación, se trasladó a la Universidad de Los Andes (ULA) para iniciar su formación profesional, integrándose rápidamente a un grupo de trabajo enfocado en la física de sistemas biológicos. Su evidente talento lo trajo por primera vez al IVIC para el desarrollo de su tesis de licenciatura, una etapa crucial que marcaría el inicio de un idilio definitivo con la institución.

Tras culminar la carrera, el físico regresó a su tierra natal para ejercer la docencia en educación media. Sin embargo, un acontecimiento histórico cambió el rumbo de su destino: la crisis económica del Viernes Negro en 1983, que provocó una severa fuga de talentos en el país. Ante la urgente necesidad de personal calificado, el IVIC lo convocó de vuelta para asumir la jefatura del Laboratorio de Resonancia Magnética en el Centro de Física. De regreso en la institución, su crecimiento académico fue indetenible, logrando una maestría en Física Computacional y, posteriormente, un doctorado en la Universidad Central de Venezuela (UCV), especializándose en Física de Sistemas Semiconductores.

Ciencia de vanguardia con sensibilidad humana

En la actualidad, el Dr. Pedro Silva coordina líneas de investigación de primer nivel en el área de la física de la materia condensada, enfocándose en la caracterización magnética y eléctrica de sistemas semiconductores y nanoparticulados, un riguroso trabajo analítico con el que busca explicar el comportamiento físico y las propiedades fundamentales de estos materiales avanzados.

No obstante, su enfoque de la ciencia trasciende las ecuaciones, conectando directamente con el arte y la sensibilidad humana. «La física me gusta porque cuando uno habla de física habla del universo. Habla de los pajaritos, del sonido, las artes. O sea, hacer física es tratar de explicar el universo todo», afirma con pasión.

Para este investigador, adscrito al Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología (Mincyt), el estudio de la física es un acto de comunión con los sentidos: «lo que estudiamos es absolutamente todo lo que vemos, sentimos, palpamos, olemos, etc. Por eso me gusta la física, porque me gusta el universo, me gusta la poesía, me gustan las letras, me gusta la pintura, me gustan los colores y el sonido de las aves».

Con una destacada trayectoria que une la superación personal, la docencia y la investigación avanzada, el Dr. Pedro Silva continúa demostrando que la ciencia en Venezuela no solo requiere de intelecto, sino también de una inmensa calidad humana.

Mincyt / Prensa EBM / Fotografía AA