(Caracas, 12 de octubre de 2026).- Durante su intervención en el Foro Mundial de la Alimentación de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), celebrado en Italia, la presidenta de la República Bolivariana de Venezuela, Delcy Rodríguez, sostuvo que la ciencia, la tecnología, la innovación y los conocimientos tradicionales deben colocarse al servicio de las personas para transformar los sistemas agroalimentarios y llevar soluciones efectivas a la población.
«Este proceso nos convoca a colocar la ciencia, la tecnología, la innovación, la inversión y los conocimientos tradicionales al servicio de las personas, a transformar nuestros sistemas agroalimentarios», expresó la mandataria en la sede del organismo internacional.
En su alocución, la presidenta subrayó que garantizar el derecho a la alimentación requiere producción, financiamiento y cooperación multilateral. Asimismo, enfatizó que el desafío global no consiste únicamente en producir más alimentos, sino en producir con mayor eficiencia, reduciendo pérdidas, mejorando el almacenamiento y protegiendo suelos y aguas ante los efectos de la crisis climática.
Por otra parte, la presidenta destacó que el calendario agrícola ya no está determinado por la tradición, sino por los impactos del cambio climático, por lo que llamó a fortalecer el financiamiento para la adaptación agrícola, los sistemas de alerta temprana y la potenciación productiva impulsada por la inteligencia artificial.
Asimismo, reiteró que «los alimentos jamás deberían convertirse en instrumentos de presión o confrontación política. Allí donde existen diferencias entre Estados, el diálogo y la diplomacia deben prevalecer».
Ciencia al servicio de la soberanía alimentaria
Rodríguez explicó que el proceso de transformación que impulsa Venezuela constituye la base de una nueva política agroalimentaria, sustentada en la seguridad jurídica sobre la tierra y la propiedad, para que quienes trabajan el campo puedan invertir con certeza.
En materia de avances nacionales, la representación venezolana detalló que el país registró una reducción sostenida en la prevalencia de subalimentación, la cual se ubica en 3 % en el año 2026.
De igual forma, resaltó la recuperación de indicadores nutricionales: la malnutrición aguda en menores de cinco años pasó de 14,8 % en 2019 a 1,3 % en 2025, mientras que la lactancia materna exclusiva alcanza el 73,7 %, beneficiando además a más de 2,5 millones de niños mediante programas de alimentación escolar y a más de 5 millones de familias a través de planes de atención social.
En materia productiva, la presidenta informó que la utilización de la capacidad agroindustrial venezolana pasó de 66% en 2021 a 78% en 2025, acompañada de nuevas alianzas productivas y una progresiva sustitución de importaciones.
Asimismo, se anunció la activación del Plan Venezuela Alimenta, orientado a articular los procesos productivos nacionales hacia la meta de Hambre Cero, sumado al proyecto de Ley para la Economía Local, diseñado para conectar la producción comunitaria con la agroindustria nacional.
Rodríguez afirmó que Venezuela aspira a utilizar sus fortalezas energéticas para construir capacidades productivas permanentes, convirtiendo parte de la renta energética en palanca para la producción agrícola, el acceso a alimentos de calidad y el respeto a los procesos naturales mediante la agricultura regenerativa.
Concluyó que Venezuela llega a Roma con avances que compartir, desafíos por superar y una voluntad renovada de cooperación, convencida de que el hambre no es inevitable y de que la ciencia, la tecnología y la innovación son herramientas esenciales para sembrar dignidad, desarrollo, justicia social y paz.
“La brecha digital y de capital es hoy el principal riesgo transversal que debemos atender. El hambre no es inevitable”, sentenció Rodríguez.
Mincyt/Prensa/EBM