(Caracas, 22 de junio de 2026).- La Academia de Ciencias Agrícolas de Venezuela (ACAV), ente adscrito al Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología (Mincyt), continúa impulsando procesos de investigación, innovación y formación orientados al fortalecimiento de la caficultura nacional, mediante la aplicación de la técnica de injertación hipocotiledonaria, una alternativa biotecnológica que contribuye a mejorar la adaptación de los cultivos frente a las condiciones asociadas al cambio climático.
El protocolo consiste en fusionar las bondades de dos especies clave en el estado fitosanitario de la chapola: el café Robusta (Coffea canephora) y el café Arábigo (Coffea arabica), logrando plantas 100% compatibles, con raíces de alta resistencia y una calidad en taza excepcional.
Frente a los períodos secos prolongados y la susceptibilidad de los materiales arábigos tradicionales a los patógenos del suelo, la ACAV ha implementado el uso del café Robusta como patrón (raíz). Esta variedad destaca por poseer un sistema radicular sumamente desarrollado que le otorga un mayor anclaje y una exploración eficiente de nutrientes en el suelo.
Sobre esta base robusta, se injertan en la corona variedades de arábigos nacionales de alto valor comercial, tales como Monteclaro, Araguaney, Colombia o criollos locales, garantizando así que la calidad organoléptica y el perfil tradicional de la taza venezolana permanezcan intactos, sobre todo en cultivos establecidos en pisos altitudinales bajos.
El proceso, calificado por los expertos de la institución como una práctica de alta precisión y delicadeza, se inicia en la etapa de chapola (cuando la plántula emite sus cotiledones). Tras un corte exacto en cuña, los tejidos meristemáticos del patrón y la copa se unen minuciosamente utilizando cinta hipoalergénica, la cual aísla el corte de la entrada de aire o agua.
Posteriormente, las plántulas reciben un tratamiento de hidratación radicular con una solución azucarada y se someten a un proceso de aclimatación en cámaras húmedas durante las primeras 24 a 48 horas. Esta tecnología artesanal pero efectiva aprovecha la transpiración de la propia planta para acelerar la soldadura celular de los tejidos.
Tras su exitosa adaptación, los ejemplares son trasladados a bolsas de vivero bajo un esquema de riego suave. El brote de las primeras hojas verdaderas marca el indicador de éxito y viabilidad del 100% de compatibilidad del injerto, y quedan listos para su posterior establecimiento en campo.
Con estas acciones, la ACAV continúa fortaleciendo la Alianza Científico-Campesina, promoviendo la transferencia de conocimientos y tecnologías orientadas a incrementar la productividad agrícola y consolidar sistemas de producción más eficientes y sostenibles.
Estas acciones se desarrollan siguiendo las orientaciones del presidente Nicolás Maduro, a través del Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología, en el marco de la Gran Misión Ciencia, Tecnología e Innovación Dr. Humberto Fernández-Morán, específicamente en su Vértice 3: Ciencia, Tecnología e Innovación para la Producción, orientado a colocar el conocimiento científico al servicio del aparato productivo nacional. Asimismo, la Academia de Ciencias Agrícolas de Venezuela respalda las orientaciones de la presidenta encargada Delcy Rodríguez, reafirmando su compromiso con la soberanía científica, la producción agroalimentaria y el bienestar del pueblo venezolano.
Mincyt / Prensa / Con información de la ACAV










