(Caracas, 19 de junio de 2026).- Detrás de cada avance científico, de cada vacuna analizada y de cada solución tecnológica nacida en el país, existe un aula o un laboratorio que encendió esa chispa. Desde hace más de cinco décadas, ese lugar tiene un nombre propio: el Centro de Estudios Avanzados (CEA) del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC).
Hoy, tras haber sorteado los años más complejos de la historia reciente, esta institución no solo celebra su trayectoria, sino un renacer que devuelve la esperanza a la comunidad científica nacional.
La historia comenzó a escribirse formalmente en 1971. En 1973, el centro vio nacer a su primera promoción, un grupo pionero de 20 profesionales —nueve magísteres y 11 doctores— que asumieron la tarea de construir la ciencia en el país. Desde ese momento, el CEA se convirtió en un motor que no ha dejado de marchar.
El camino recorrido deja ver una institución que sabe evolucionar con su entorno. A finales de la década de 1970, el centro experimentó una época dorada de masificación en sus maestrías, alcanzando un récord importante en 1978 con 48 egresados, y manteniendo un promedio de entre 30 y 40 graduados anuales durante las décadas de 1980 y 1990.
Con la llegada del nuevo milenio, los laboratorios del IVIC se volcaron hacia la investigación de frontera. El año 2011 quedó registrado en los libros de la institución como el periodo de mayor productividad académica de su historia, con un pico de 53 graduados, seguido muy de cerca por los años 2006 y 2015, ambos con 51 profesionales de la ciencia que egresaron listos para aportar soluciones al mundo.
Resiliencia en tiempos difíciles
La última década trajo consigo grandes desafíos; los reajustes socioeconómicos y el impacto de la pandemia en 2020 afectaron las aulas del mundo entero. El IVIC sintió ese impacto y vivió sus años más complejos entre 2022 y 2024, cuando el flujo de egresados bajó a un promedio de entre siete y ocho profesionales por año.
Pero los científicos saben de paciencia, constancia y resistencia. Lejos de detenerse, la institución demostró una capacidad de recuperación sobresaliente. Las aulas y los laboratorios volvieron a llenarse de vida, y las cifras recientes hablan por sí solas.
En el año 2025, se logró un repunte con 16 egresados (10 magísteres y seis doctores), duplicando la tendencia de los periodos anteriores.
Para el año 2026, el CEA reporta 20 nuevos graduados (14 de maestría y seis de doctorado) en su LVII graduación, consolidando una curva de recuperación sostenida y un renovado interés de la juventud por las ciencias puras y aplicadas.
Asimismo, el CEA ha expandido su oferta académica enfocándose en áreas críticas para el desarrollo científico y tecnológico del país, lo que impulsó la creación de estudios de cuarto nivel en biología de células madre y medicina regenerativa, nanotecnología, biotecnología, medicina molecular, catálisis, oceanología y estudios antárticos.
El IVIC y su Centro de Estudios Avanzados siguen siendo un faro de conocimiento. Constatar que en 2025 y 2026 las aulas y laboratorios vuelven a cosechar los frutos del esfuerzo de jóvenes investigadores demuestra que el compromiso del país con la ciencia sigue intacto.
Mincyt/Prensa/IVIC



