(Caracas, 16 de enero de 2026).- En el Auditorio J.J. Castillo del Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología (Mincyt) se realizó el conversatorio denominado 3 de enero: lo que vivimos. Herramientas y habilidades para nuestro fortalecimiento psicosocial, a cargo de los psicólogos Fernando Giuliani y Ovilia Suárez, representantes del Colectivo Psicólogos por el Socialismo.
Fernando Giuliani, psicólogo social de la Universidad Central de Venezuela (UCV) contextualizó el impacto del 3 de enero como parte de las agresiones sistemáticas de Estados Unidos contra Venezuela, violando normativas jurídicas y morales, incluyendo el secuestro del presidente constitucional Nicolás Maduro y su esposa, la diputada Cilia Flores.
«En este conversatorio estuvimos abordando qué es lo que estamos viviendo, qué vivimos el 3 de enero, no solamente como un hecho específico, sino todo eso dentro de un gran contexto en un país que fue agredido sin declaración de guerra previa», enfatizó.
El experto destacó las secuelas emocionales persistentes, como miedo e incertidumbre en la población e insistió en resistir la guerra cognitiva, que busca dividir y desmoralizar, mediante la unidad en torno a la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, y las estructuras organizativas del Gobierno.
«No hay que dejar pasar esto como si fuera apenas un acontecimiento, tenemos que entender todas esas afectaciones que tenemos y, por supuesto, tenemos que encontrar algunas herramientas que tenemos que construir entre todos», precisó.
Por su parte, la psicóloga Ovilia Suárez, experta en desarrollo humano, explicó las repercusiones emocionales del impacto ocurrido el 3 de enero, comparándolo con un temblor de tierra que sacude tanto el suelo como las emociones humanas.
Resaltó que en las zonas cercanas al suceso las personas experimentan manifestaciones emocionales, cognitivas, fisiológicas y conductuales como mecanismos de defensa natural para sobrevivir, las cuales son normales y no indican un trastorno.
Suárez también aclaró que «podemos encontrar diversas manifestaciones que van a irse disminuyendo en el transcurso de los días», destacando que el shock inicial genera nerviosismo, miedo intenso, irritabilidad, confusión, falta de concentración y enturbiamiento del razonamiento habitual.
«Hay tristeza, frustración e impotencia. Son emociones que debemos reconocer y aprender a controlar», dijo la experta, quien además recalcó que estas se manifiestan también a nivel fisiológico mediante trastornos del sueño, taquicardia, náuseas y otros síntomas corporales.
Asimismo, aseguró que estos efectos tienden a disiparse con el tiempo, pero si persisten más de un mes, o resultan incapacitantes, se recomienda consultar a un especialista para recibir ayuda en su manejo.
En el caso de niños y niñas, la psicóloga alertó sobre la necesidad de atención especial, ya que sienten lo mismo que los adultos, pero con menor comprensión y capacidad expresiva, influida por su edad y desarrollo.
«Poco a poco vamos a ir saliendo de la manifestación emocional. Cuando sintamos que necesitamos una ayuda extra solicitarla», aconsejó Suárez, sugiriendo actividades sensoriales como leer, tejer, practicar deporte, jardinería o cocina para reconectar con el cuerpo y la mente.
Mincyt/Prensa/EBM




