Por Gabriela Jiménez Ramírez:
Un grupo de investigadores del Instituto Politécnico y Universidad Estatal de Virginia (Virginia Tech), identificaron una proteína llamada SOA (del inglés Sex-on-Autosomes), capaz de actuar como el «interruptor maestro» que se une específicamente al cromosoma X en los mosquitos machos (Anopheles gambiae).
La proteína SOA reconoce secuencias específicas en el cromosoma X del macho y «sobrecarga» sus genes, logrando que trabajen al doble de velocidad. Sin esta proteína, los embriones de mosquito macho mueren debido a que sus niveles de expresión génica son demasiado bajos.
Esta investigación resulta de gran importancia para la salud pública, ya que los mosquitos Anopheles gambiae son los principales transmisores de la malaria. Este hallazgo, permite manipular la genética de las poblaciones de mosquitos.
Según el estudio publicado por la Revista Nature, al controlar a SOA, los científicos podrían crear poblaciones de solo machos (que no pican ni transmiten enfermedades). Además, de desarrollar «sistemas de impulso génico» más efectivos para reducir o eliminar poblaciones de mosquitos en áreas afectadas por la malaria.
El descubrimiento demuestra cómo los mosquitos han evolucionado una solución única y compleja para la compensación de dosis, distinta a la de otros insectos como la mosca de la fruta.
Para el combate de los géneros Aedes sp. y Anopheles sp., Venezuela a través del Plan Nacional para el Control Integrado de Vectores, emplea biocontroladores efectivos como Bacillus sphaericus que eliminan las larvas sin impacto ambiental; una estrategia de control biológico que dialoga con avances genéticos de vanguardia, como la reciente identificación de la proteína SOA.
«La elucidación del mecanismo de compensación de dosis mediado por SOA no solo redefine nuestra comprensión de la genética de insectos, sino que proporciona una diana molecular precisa para erradicar la transmisión de la malaria desde su origen vectorial.»