Por Gabriela Jiménez Ramírez
(Caracas, 24 de febrero de 2026).- Recientemente, la empresa Google dio a conocer su herramienta de Inteligencia Artificial, llamada AlphaGenome, la cual permitirá avanzar hacia la comprensión del genoma. Esto, debido a que esta herramienta puede analizar cómo determinadas porciones del ADN regulan la actividad de los genes en la célula.
De acuerdo con la revista Nature, los modelos de aprendizaje profundo que predicen mediciones genómicas funcionales a partir de secuencias de ADN son esenciales para entender el código regulador genético. Sin embargo, los métodos actuales enfrentan un desafío en equilibrar la longitud de la secuencia de entrada con la resolución de la predicción, lo que limita su eficacia.
Según su creador, citado por la revista científica, se creó AlphaGenome, un modelo unificado que procesa 1 Mb de secuencia de ADN y puede predecir miles de pistas genómicas funcionales con una resolución de un solo par de bases en múltiples modalidades, incluyendo expresión génica, inicio de transcripción, accesibilidad de la cromatina, modificaciones de histonas, unión de factores de transcripción, y más.
AlphaGenome fue entrenada con genomas humanos y de ratón, logrando igualar o superar a los modelos más avanzados en 25 de 26 evaluaciones de predicción del efecto de variantes.
Su capacidad para evaluar simultáneamente los efectos de variantes en diversas modalidades permite una representación precisa de los mecanismos de variantes clínicamente relevantes. El impacto de la variación en la secuencia del genoma representa un desafío biológico, especialmente en el caso de las variantes no codificantes, que se encuentran fuera de las regiones que codifican proteínas.
Estas variantes son complejas de interpretar debido a sus múltiples consecuencias moleculares, como la modulación de la accesibilidad de la cromatina, las modificaciones epigenéticas y la conformación tridimensional del genoma.
Además, pueden afectar la disponibilidad del ARN mensajero al alterar la expresión génica o modificar el empalme de las secuencias.
El verdadero desafío, en la actualidad, va más allá de descifrar el genoma con algoritmos cada vez más complejos, es contar con principios éticos que apunten hacia la protección de la humanidad.
En Venezuela no rechazamos los avances de la tecnología, pero creemos necesarios que exista un marco ético, soberano y orientado al bien común.
No podemos permitir que el ser humano sea tratado como un simple conjunto de datos para alimentar modelos de empresas privadas.
Actualmente, avanzamos con un proyecto de Ley de Inteligencia Artificial en discusión en la Asamblea Nacional, además del recién presentado Código de Ética para la Implementación de la IA, que busca asegurar que las tecnologías emergentes se desarrollen alineadas con principios como soberanía, transparencia y protección de datos.
Venezuela, además, desempeñó un papel crucial en la creación del primer marco ético global para la neurotecnología, el cual fue adoptado por la UNESCO en noviembre de 2025.
Abogamos por una ciencia humanista, enfocándose en la regulación del uso de tecnologías que afectan el cerebro humano. Este enfoque resalta la importancia de la ética en el desarrollo de la neurociencia, con el objetivo de proteger la dignidad y la privacidad mental de las personas frente a posibles manipulaciones.
Solo con una base ética sólida puede garantizarse una verdadera innovación que beneficie a todos sin comprometer los valores fundamentales.
Mincyt/Prensa/Con información de Nature