3 min(s) de lectura

Venezuela fortalece soberanía alimentaria con ciencia nuclear para proteger trucha andina

(Caracas, 10 de marzo de 2026).- En un paso estratégico para la economía de los Andes, Venezuela reafirma su compromiso con el desarrollo acuícola sostenible durante el taller sobre Mejoramiento de la Productividad de la Acuicultura organizado por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).

El evento reúne a expertos de más de 10 países de América Latina y el Caribe bajo el proyecto regional RLA5086. La representación venezolana, liderada por la MSc. Josefa Morales, directora de investigación del Centro Nacional de Investigación de Pesca y Acuicultura (Cenipa), suma esfuerzos globales para reducir la mortalidad de la trucha arcoíris (Oncorhynchus mykiss), un rubro importante para la seguridad alimentaria nacional.

Átomos para la paz y la alimentación

Es común asociar lo «nuclear» con grandes reactores, pero los átomos son aliados que protegen los alimentos. A través de técnicas nucleares y moleculares, las y los científicos pueden «etiquetar» y rastrear microorganismos con una precisión notable.

En el caso de la trucha, estas herramientas permiten realizar diagnósticos eficientes, eficaces y en tiempo récord para detectar el virus de la Necrosis Pancreática Infecciosa (IPN) antes de que sea visible. Al usar marcadores moleculares, la ciencia identifica cómo el virus se transmite de padres a hijos o a través del agua contaminada. Esto no solo frena epidemias en las lagunas, sino que ayuda a seleccionar ejemplares naturalmente más resistentes, garantizando una producción sana sin recurrir a químicos agresivos.

¿Qué es la Necrosis Pancreática Infecciosa?

La Necrosis Pancreática Infecciosa (IPN) es una enfermedad viral altamente contagiosa que ataca específicamente a peces como la trucha y el salmón. El virus actúa como un enemigo invisible que destruye las células del páncreas y otros órganos vitales, impidiendo que el pez procese nutrientes y debilite su sistema inmunológico.

Es especialmente devastadora en las etapas de alevines y juveniles (los «bebés» de la trucha), donde puede causar mortalidad masiva en muy poco tiempo. Un aspecto crítico es que los peces adultos pueden sobrevivir al ataque pero se convierten en portadores de por vida, transmitiendo el virus a su descendencia a través de las ovas o contaminando el agua mediante sus secreciones, lo que perpetúa el ciclo de infección en los ecosistemas andinos.

La trucha como motor económico y social de los Andes

Desde su introducción en 1937, la trucha arcoíris evolucionó de ser una especie foránea a convertirse en un pilar de la identidad merideña. Tras su siembra inicial en la Laguna de Mucubají, este salmónido transformó la nutrición de las zonas altas, aportando proteínas esenciales a comunidades que históricamente dependían de una dieta basada en carbohidratos.

En la actualidad, este recurso es fundamental para la economía local, convirtiéndose en el sustento de criadores y familias a más de 1500 metros sobre el nivel del mar. Asimismo la trucha representa un atractivo recreativo nacional e internacional que dinamiza el comercio andino.

Aportes al ODS «hambre cero»

La participación venezolana en este foro internacional busca frenar el virus IPN, que ataca con ferocidad a los alevines (crías), diezmando la producción antes de su crecimiento. Al integrar estas tecnologías de vanguardia bajo el respaldo del OIEA, el país avanza con pasos firmes hacia el Objetivo de Desarrollo Sostenible 2 (Hambre Cero), protegiendo una tradición pesquera que es alma y sustento de nuestras montañas.

Este intercambio de conocimientos permitirá establecer una red de expertos que posicione a la acuicultura venezolana como un referente de resiliencia y soberanía tecnológica en la región.

Mincyt/ Prensa/ Con información del Polo CyT