(Caracas, 26 de septiembre de 2026).- Un equipo de especialistas del Centro de Biotecnología Agrícola y el Centro de Ecología del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), ente adscrito al Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología (Mincyt), trabaja en la estandarización de metodologías avanzadas para analizar la presencia de nitrógeno en la tierra y cuerpos de agua, indicador clave para monitorear la salud del medio ambiente frente a los daños provocados por el uso excesivo de agroquímicos.
La recuperación de suelos degradados por la actividad agrícola intensiva exige medir variables precisas para comprobar que los procesos de regeneración avanzan positivamente. Entre estas variables, el seguimiento a las distintas formas de nitrógeno resulta fundamental.
El Lic. Sebastián Cestari, adscrito al Laboratorio de Bioinsumos y Biocontroladores del Centro de Biotecnología Agrícola y quien desde hace cuatro años colabora con el Laboratorio de Ecología de Suelos, Ambiente y Agricultura, explicó que actualmente el equipo centra sus esfuerzos en ajustar el método Olsen (1929) a las condiciones de trabajo del laboratorio.
Este método goza de sólida reputación para la medición de nitratos y, por sus exigencias técnicas, resulta accesible para diversos espacios de investigación.
«Hasta la fecha no habíamos medido nitratos; era una deuda pendiente con el laboratorio. Luego de una revisión bibliográfica exhaustiva, logramos definir el mejor enfoque y en este momento realizamos los ensayos para empezar a medir esta forma de nitrógeno de manera rutinaria», señaló el Lic. Cestari.
El objetivo central de esta iniciativa es monitorear la salud de tierras afectadas por fertilizantes sintéticos. Debido a su alta solubilidad, los nitratos suelen filtrarse hacia los cuerpos de agua naturales cercanos a las zonas de cultivo, convirtiéndose en uno de los principales contaminantes en los espacios agrícolas.
Por ahora, los ensayos se realizan a nivel de laboratorio. Los investigadores prevén que la puesta en marcha definitiva de este método permitirá detectar a tiempo posibles focos de contaminación en agua y suelo, ofreciendo una herramienta científica directa para respaldar proyectos de agricultura sostenible e integral en Venezuela.
Prensa Mincyt / Con información Prensa IVIC


