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El juego como base del aprendizaje infantil para sustituir pantallas

Por: Gabriela Jiménez-Ramírez

El juego es la actividad más completa y natural para el desarrollo infantil, actuando como un puente crítico para que los niños comprendan el mundo sin las limitaciones de las pantallas.

Un bebé de seis a 12 meses realiza diversas acciones como sentarse, alcanzar objetos y explorarlos, lo que va más allá del simple juego.

Estas actividades son fundamentales para el desarrollo neuromotor y cognitivo, sentando las bases para su aprendizaje futuro.

Es crucial preguntarse qué capacidades tiene un niño en esta etapa y qué experiencias se le están ofreciendo. El desarrollo infantil se basa en la experiencia corporal, donde la secuencia es experiencia, sinapsis, pensamiento y aprendizaje.

El desarrollo no se logra a través de instrucciones externas, sino mediante una exploración interna que requiere un entorno rico en objetos con diferentes características. La exposición excesiva a pantallas puede limitar estas experiencias, afectando negativamente funciones ejecutivas como la atención y el control inhibitorio.

Un análisis publicado en The Conversation subraya la propuesta de Elinor Goldschmied, pedagoga británica, quien promueve la importancia de proporcionar experiencias físicas ricas durante los primeros años de vida.

Los bebés, señala la especialista, no se limitan a «consumir» estímulos, son sujetos activos que exploran, prueban, tocan y deciden. Por ejemplo, un bebé elige qué objeto tomar o cuánto tiempo interactuar con él.

Para la pedagoga un bebé no «consume» estímulos sino que actúa. Ellos exploran, prueban, tocan, golpean y, aunque no lo creas, deciden, ellos deciden, por ejemplo, qué objeto tomar o cuánto tiempo sostenerlo.

En este contexto, Goldschmied introdujo la idea de la «cesta de los tesoros», un recurso que consistía en ofrecer objetos cotidianos adaptados para fomentar la curiosidad y la exploración autónoma sin distracciones externas.

Esto resalta el papel de los padres y adultos cercanos, quienes deben proporcionar un entorno rico y variado en estímulos, sin embargo, no deben dirigir el juego; la autonomía en estas actividades promueve habilidades como la autorregulación y una atención más sostenida.

Como señala el portal, cuando las experiencias se empobrecen y los niños pasan largos periodos inmóviles frente a estímulos visuales rápidos de las pantallas, no solo se limita el movimiento.

Diferentes estudios publicados en Academic Pediatrics, la revista oficial de la Asociación Académica de Pediatría, vinculaban una mayor exposición temprana a pantallas con déficits en funciones ejecutivas como atención sostenida y control inhibitorio, lo cual impacta directamente en su capacidad de aprendizaje futura.

En Venezuela, apostamos por una educación desde los primeros años, dirigida a despertar las vocaciones científicas, dando prioridad al juego activo y a la interacción directa con el entorno físico.

Por eso contamos con una hermosa iniciativa, como lo son las Rutas Científicas del Programa Nacional Semilleros Científicos, donde convoca a los niños, niñas de todas las edades a acercarse a experiencias reales, conocer a través de sus cinco sentidos el arte de las ciencias y no a través de pantallas.