(Caracas, 7 de abril de 2026).- En un mundo donde las grandes farmacéuticas suelen priorizar mercados rentables, la ciencia venezolana alza la voz para atender a los más vulnerables. El Dr. Ali Mijoba, investigador del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) y reciente ganador del Premio Arnoldo Gabaldón 2025, cumple más de una década en la búsqueda de terapias alternativas para las llamadas «enfermedades olvidadas».
Contra el silencio de las enfermedades tropicales
Para el Dr. Mijoba, experto en química medicinal, enfermedades como la malaria, el Chagas y la leishmaniasis no están en el olvido por falta de importancia sanitaria, sino por falta de interés de la industria farmacéutica comercial que limita el descubrimiento de nuevos tratamientos accesibles.
«Se requieren nuevas terapias y mayor financiamiento. Los países afectados deben abordarlo como política pública, haciéndose cargo de la investigación básica, orientada a la erradicación de estas enfermedades», afirma el investigador, quien desarrolla su labor en el Laboratorio de Fisiopatología del Centro de Medicina Experimental Dr. Miguel Layrisse del IVIC.
Su carrera, iniciada con investigaciones sobre la síntesis de compuestos noveles contra la malaria, ha evolucionado hasta convertirse en un referente en el diseño racional de fármacos que atacan parásitos de la familia trypanosomatidae, responsables de patologías que generan altos índices de mortalidad y morbilidad en el país.
El futuro: inmunoterapia y reposicionamiento de fármacos
Más allá de la búsqueda de terapias antiparasitarias, el Dr. Mijoba lidera actualmente un proyecto novedoso, inspirado en recientes estudios sobre puntos de control inmunitario: el uso de la inmunoterapia para combatir el cáncer.
La estrategia es ingeniosa y eficiente: el reposicionamiento de fármacos a través de la optimización selectiva de actividades secundarias (enfoque SOSA). El equipo trabaja con derivados de fármacos ya aprobados por autoridades sanitarias y libres de patente. Al usar medicamentos con perfiles de seguridad conocidos, como molécula andamio para el diseño de nuevos fármacos, el IVIC logra «adelantar camino» en las fases preclínicas, disminuyendo la probabilidad de efectos adversos.
¿Cómo funciona esta nueva frontera científica?
Activación celular: Los compuestos buscan activar células inmunitarias clave en la inmunidad antitumoral como los Linfocitos T y las Células NK a través del bloqueo de puntos de control inmunitario, que son proteínas de las células del sistema inmune que actúan como «frenos» de la respuesta inmune.
En estudios preliminares in vitro, algunos de los compuestos han mostrado actividad en líneas celulares de leucemias y linfomas. Esto abre la posibilidad de que esta estrategia sirva tanto para tumores sólidos como para otros tipos de cáncer.
La labor del Dr. Mijoba demuestra que la ciencia básica en Venezuela no es solo teoría, sino una herramienta de soberanía sanitaria. Su enfoque combina la rigurosidad química con una profunda sensibilidad social, transformando laboratorios en centros de esperanza para enfermedades que el mercado decidió ignorar.
Mincyt/Prensa/IVIC
