(Caracas, 21 de julio de 2026).- Su pasión por la naturaleza condujo a María Alexandra García Amado a explorar el fascinante mundo de las aves, una rama de la biología que, a través de la zoología, ahonda en el comportamiento, la evolución y la conservación ambiental.
En la actualidad, esta destacada científica se desempeña como jefa del Laboratorio de Fisiología Gastrointestinal del Centro de Biofísica y Bioquímica del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), ente adscrito al Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología (Mincyt), espacio desde el cual lidera proyectos de gran impacto vinculados al estudio de los microorganismos y su interacción con el entorno.
Egresada de la Universidad Simón Bolívar (USB) en la carrera de Biología, García Amado tuvo el privilegio de trabajar junto a la reconocida investigadora María Gloria Domínguez Bello en el análisis del microbioma humano en comunidades indígenas de Sudamérica.
Posteriormente, su dedicación científica por la microbiología surgió a raíz de sus estudios de doctorado en la USB, donde se especializó en la chenchena (Opisthocomus hoazin), un ave extraña por su apariencia y costumbres, radicada al sur de Venezuela, que se alimenta principalmente de hojas, frutos e insectos, y posee un peculiar olor a moho o al estiércol bovino.
Al respecto, la científica explica que «la chenchena fermenta en el buche como las vacas su alimento, y esa fermentación es a través de la bacterias que viven en el estómago y en el esófago del ave».
A partir de esta especialización, la investigadora enfocó su línea de estudio en la microbiología básica, lo que le permitió realizar cultivos e identificación bioquímica. “Hoy en día, las técnicas de genética y de biología molecular nos abren a los científicos un mundo maravilloso donde podemos identificar microorganismos de una manera más fácil y más rápida”, sentenció.
Actualmente, su trabajo se centra en las interacciones entre la microbiota animal y humana con el medio ambiente, asegurando que los microorganismos se encuentran en todos lados y cada sistema posee su propia comunidad bacteriana. Asimismo, explica que a través de la zoonosis o la contaminación de las aguas se pueden estudiar los diferentes patógenos que afectan la salud de los seres humanos y los animales”, de allí la importancia del microbioma y la microbiota.
Para la experta, la ciencia “Es una manera de entender el mundo a través del método científico, el cual ayuda a los científicos a estructurar las interrogantes para entender el entorno y el sistema de los humanos y los animales.”
Para esta investigadora principal, el IVIC ha sido su bastión, su escuela. Recuerda haber conocido este gran centro de investigación venezolano durante su juventud al visitar la Biblioteca Regional de Ciencia y Tecnología Marcel Roche, reconocida en el año 1996 por la Unesco por su impecable trayectoria en el ámbito científico.
“Para mí el IVIC me ha dado todo, pues fue mi escuela, me encanta su naturaleza, sus laboratorios, su estructura y sobre todo los profesores e investigadores que hacen vida aquí, pues bueno, me enamoré de este instituto desde muy joven y pienso seguir aquí hasta que no pueda más”, afirmó la bióloga molecular, quien además se desempeña como embajadora de Venezuela ante la Sociedad Internacional de Ecología Microbiana (ISME), por sus siglas en inglés).
Desde este rol internacional, ratifica que el trabajo colaborativo representa el motor del avance moderno, concluyendo que “Nosotros los científicos del IVIC trabajamos juntos y seguimos haciendo ciencia para la vida”.
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