(Caracas, 26 de noviembre de 2026).- Con el propósito de obtener nanopartículas que puedan usarse como especies liberadoras de fármacos con aplicaciones en biomedicina, así como también para la elaboración de películas para la preservación de alimentos, en el centro de Ingeniería de Materiales y Nanotecnología del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) se está desarrollando el proyecto de investigación Extracción de quitina y quitosano de dos tipos de hongos.
Este proyecto es impulsado por la doctora Cristina Parra, quien explicó que el quitosano es un polisacárido lineal obtenido por la desacetilación de la quitina, presente de forma natural en los exoesqueletos de crustáceos, cutículas de insectos y paredes celulares de algunos hongos.
El quitosano tiene múltiples aplicaciones tanto en la industria alimenticia, agricultura, así como también en biomedicina, razón por la cual los sectores académico e industrial han desarrollado gran interés en obtener materiales con nuevas formulaciones basados en su estructura.
Comenta la doctora Parra, que el quitosano «es un biopolímero con propiedades antibacterianas, antifúngicas, mucoadhesivas y gelificantes». Se ha reconocido como un candidato prometedor en ingeniería de tejidos y administración de fármacos debido a su no toxicidad, biodegradabilidad y biocompatibilidad. Sus diversas propiedades y su naturaleza catiónica lo hacen único en comparación con otros polímeros. La naturaleza catiónica del quitosano le permite establecer fácilmente interacciones con especies químicas cargadas negativamente presentes en proteínas, enzimas y membranas celulares. Se conoció que el quitosano se ha empleado en muchas formulaciones de productos industriales como aerogeles, hidrogeles, fibras electrohiladas, microcápsulas y nanopartículas.
Asimismo, en la industria alimentaria, el quitosano se ha utilizado en muchos países como aditivo alimentario y como coadyuvante en el procesamiento de alimentos. «Presenta beneficios para la salud alimentaria gracias a su capacidad para unirse a la grasa, por lo que se utiliza para controlar la obesidad. Además, se ha reportado que el quitosano, como fibra dietética, posee actividad hipocolesterolémica, ya que es capaz de reducir el colesterol total y el colesterol unido a lipoproteínas de baja densidad. Sus propiedades formadoras de película y su potente actividad antimicrobiana permiten su uso en aplicaciones de envasado de alimentos. De igual forma, se utiliza en el recubrimiento y la protección de alimentos para mejorar sus propiedades sensoriales y su durabilidad en el tiempo», destacó la experta.
El quitosano con el que hemos comenzado a trabajar se obtiene del hongo Agaricus bisporus mediante un procedimiento bien sencillo, explicó la doctora Parra.
¿Cómo es el proceso de obtención del quitosano?
El quitosano se obtiene de la quitina mediante un proceso de desacetilación, en el que se eliminan los grupos acetilo unidos a los residuos de glucosamina de la quitina. Esto se realiza típicamente con una solución alcalina fuerte, como hidróxido de sodio (NaOH) o hidróxido de potasio (KOH), a altas temperaturas.
El proceso consta de tres pasos principales: desmineralización, desproteinización y desacetilación.
Desmineralización: El carbonato de calcio, el principal componente mineral hallado en las conchas y en los hongos, se elimina posteriormente con una solución ácida, generalmente ácido clorhídrico o ácido acético.
Desproteinización: Las conchas de los crustáceos o los cuerpos fructíferos de los hongos, se tratan primero con una solución alcalina para eliminar las proteínas.
Desacetilación: La quitina extraída se trata con una solución fuertemente alcalina (NaOH al 40-50 %), a temperaturas elevadas (superiores a 100 °C), para eliminar los grupos acetilo y convertirla así en quitosano.
Por último, señaló Parra, que el proyecto está enfocado principalmente hacia la obtención de nanocápsulas de quitosano para emplearlas como potenciales nanotrasportadores de fármacos, aunque no pierden devista sus aplicaciones en el sector alimentario, como recubrimiento para la preservación de frutas autóctonas que poseen un gran potencial nutritivo.
Mincyt/Prensa/Con información del Ivic