(Caracas, 7 de agosto de 2026).- La agencia especializada en materia de promover una agricultura sostenible, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), adscrita a la Organización de las Naciones Unidas (ONU), registra entre mil 300 y mil 700 bancos de germoplasma activos, resguardando la diversidad genética de más de 6 millones de muestras de semillas.
En la actualidad, Venezuela cuenta con tres bancos de germoplasma in vitro operativos al servicio de la investigación científica; el primero de ellos se encuentra en la Asociación de Productores Integrales del Páramo (Proinpa), el segundo en la Fundación Instituto de Estudios Avanzados (IDEA) y el último en el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), específicamente en el Laboratorio de Mejoramiento Genético de Plantas del Centro de Biotecnología Agrícola.
Estos bancos de semillas, como también se conocen, son espacios científicos de alta importancia dedicados a proteger la diversidad de plantas, apoyar la soberanía alimentaria de un país e impulsar la conservación de la variedad y la investigación científica junto a las comunidades.
Pero se diferencia por su propósito estratégico: mientras los bancos de germoplasma actúan ex situ y representan centros de recolección, tratamiento y conservación de semillas, polen, esporas, propágulos, de manera indefinida o reintroducidos en el medio natural para asegurar la conservación de las especies, los bancos de semillas operan in situ, fuera del laboratorio, dentro de las comunidades, impulsando el conocimiento de las variedades y el cultivo local. En resumidas cuentas, los bancos de germoplasma resguardan la carga genética a largo plazo; en cambio, en el banco de semillas, su aplicación es adaptativa, viva y cultural.
La investigadora asociada al Laboratorio de Mejoramiento Genético de Plantas del Centro de Biotecnología Agrícola del IVIC, Mariana Andrade, sostiene que “a nivel nacional el sector científico cuenta con tres bancos de germoplasma in vitro de papa (Solanumtuberosum) y de yuca (Manihotesculenta).
Andrade explica que, gracias a la colaboración del Instituto de Estudios Avanzados (IDEA), el Centro de Biotecnología Agrícola cuenta con una réplica. “Esto nace en colaboración con la Fundación (…) quienes donaron toda la colección completa de ambos rubros (papa-yuca)”.
Para la bióloga egresada de la Universidad Central de Venezuela (UCV), “un banco de germoplasma no es más que una biblioteca viva, una colección de material genético que se encuentra resguardado en condiciones controladas, bajo óptimas condiciones fitosanitarias y en condiciones in vitro; es decir, en frascos de vidrio y en medio de cultivo especial para crecimiento vegetal”.
La investigadora sostiene que esta colección genética tiene una importancia para el sector científico por tres razones: “Permite desarrollar investigaciones y proyectos, desde el punto de vista de la sanidad vegetal; permite la multiplicación masiva de los rubros para la dieta o patrón de consumo del venezolano; y, por último, al garantizar el resguardo genético, se asegura la seguridad y la soberanía alimentaria”.
En el marco de la Gran Misión Ciencia, Tecnología e Innovación Dr. Humberto Fernández-Morán, que impulsa el Gobierno Nacional a través de las líneas estratégicas del Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología (Mincyt), el próximo 28 de agosto el Laboratorio de Mejoramiento Genético de Plantas del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas(IVIC), que alberga réplicas de los bancos de germoplasma in vitro de yuca, papa y otros rubros, cumplirá dos años desarrollando cinco líneas de investigación que impulsan el mejoramiento genético de cultivos de interés agrícola para la nación.
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