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Comunidades organizadas protegen patrimonio arqueológico a través de proyecto multidisciplinario

(Caracas, 2 de febrero de 2026).- Desde el Laboratorio de Arqueología del Centro de Antropología José María Cruxent del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), un equipo de investigadores liderados por la doctora Liliam Arvelo, desarrollaron el proyecto Puesta en valor del patrimonio arqueológico a partir de la integración de las comunidades en el proceso de reconstrucción de sus identidades. Esta iniciativa, financiada por el Fondo Nacional de Ciencia y Tecnología (Fonacit), representa un aporte significativo a la conservación de la identidad cultural de los pueblos.

El proyecto se enmarca en el Gran objetivo Histórico N.° 5 del Plan de la Patria, orientado a la preservación de la vida en el planeta. En particular, responde al objetivo 5.3, que promueve la defensa y protección del patrimonio histórico – cultural venezolano mediante políticas de comunicación y difusión que contrarresten los relatos generados desde ópticas neocoloniales dominantes.

Entre los objetivos del proyecto se encuentra la elaboración de un plan de acción conjunto con las comunidades organizadas en el proceso de detección, protección, investigación, formación y sensibilización arqueológica de las áreas de trabajo en tres localidades seleccionadas: Taratara (estado Falcón), Paracotos (estado Miranda) y Boraure (estado Yaracuy). Cada una de estas comunidades posee un acervo patrimonial relevante y diversas experiencias en la valoración patrimonial. Se logró visitar los sitios arqueológicos y conocer el patrimonio que ellos consideraban que debería resguardarse. Aunado a esto, se dictaron charlas y talleres en las distintas comunidades.

El equipo interdisciplinario estuvo conformado por los arqueólogos Yadira Rodríguez y Melvin Garzón, Profesionales Asociados a la Investigación (PAI); la arquitecta Josennya Noroño, Profesional Asociada a la Investigación (PAI), Arturo Jaimes, Profesional Asociado a la Investigación (PAI) y el especialista en el área de restauración y el historiador Miguel Zavala, Profesional Asociado a la Investigación (PAI) narró su experiencia directa con las comunidades. Esta articulación de saberes permitió ampliar el alcance del laboratorio de Arqueología, integrando tecnologías de levantamiento fotogramétrico en alianza estratégica con el Laboratorio de Modelado Espacial del Centro de Estudio de la Crisis Ambiental Global. Gracias a esta colaboración, se documentaron dos sitios emblemáticos: Los petroglifos de Curazaito y la pileta de la Guadalupe en el Parque Arqueológico y Paleontológico de Taimataima.

El proyecto se ejecutó entre 2023 y 2025. Durante las salidas de campo en Paracotos, el equipo encontró una comunidad con interés en proteger su patrimonio arqueológico, aunque con dudas sobre cómo hacerlo. A través de cursos y actividades prácticas, se les brindaron herramientas para avanzar en ese propósito. En el caso de Boraure, la experiencia fue completamente diferente: la experiencia fue especialmente fructífera, dado que existe un trabajo de base desde los tiempos de José María Cruxent. Actualmente, la comunidad gestiona dos museos operativos y posee una sólida trayectoria en la protección de su patrimonio cultural y natural, sin dejar de mencionar que la zona es muy rica arqueológica y paleontológicamente, señaló Rodríguez.

Colecciones

Uno de los ejes del proyecto fue generar conciencia sobre el valor de las colecciones arqueológicas y el rol protagónico de las comunidades en su resguardo. Se enfatizó que las piezas, al ser extraídas de su contexto original, pierden información valiosa. Por ello, se promovió la identificación de zonas patrimoniales y el establecimiento de canales de comunicación con especialistas, de modo que las comunidades organizadas puedan convertirse en garantes del patrimonio local.

El papel que juega la comunidad en la preservación del patrimonio

En Venezuela, el Instituto de Patrimonio Cultural (IPC), es el ente responsable de velar por la conservación y preservación del patrimonio. En paralelo, el IVIC cumple funciones investigativas y de acompañamiento técnico, “somos una puerta de entrada para ayudarlos a conocer su patrimonio desde el área científica, pero que esa información no se quede solo en especialistas, sino que pueda llegar a cada comunidad y lo hacemos a través de distintos niveles con charlas formativas en educación primaria y secundaria, en las comunidades y con los responsables de las colecciones”, señaló Noroño.

Como parte del proyecto, se realizaron cursos de formación dirigidos a profesionales del Museo Comunitario Cristóbal Higuera de Taratara y de la Universidad Nacional Experimental Francisco de Miranda. Explicó la experta en restauración que «nosotros estamos para ayudar en la concientización.

Las actividades en las comunidades fueron muy fructíferas para ambas partes, para nosotros como vinculación con las comunidades y para ellos por toda la información que brindamos y que nos brindaron y donde aprendimos unos de otros, y eso fue lo más interesante y enriquecedor».

En el estado Falcón, la conservación y la arqueología forman parte del cotidiano. Pudiéramos decir que ellos siguen los pasos de Cruxent, al punto que los niños quieren ser arqueólogos, sobre todo en Taratara. Es un territorio fértil para el cultivo del conocimiento patrimonial, señaló Rodríguez.

Ciencia y comunidad de la mano

Por su parte, Miguel Zavala, destacó la importancia de integrar a las comunidades en procesos científicos, ya que esto fortalece el sentido de pertenencia y permite reconstruir identidades colectivas.

“Esta iniciativa articula el conocimiento científico con los saberes locales para fortalecer la memoria histórica y el sentido de pertenencia entre regiones de estudio, específicamente en Falcón, Yaracuy y Miranda”, expresó.

Tras el diagnóstico inicial, se diseñaron talleres específicos con participación activa de las comunidades debido a que hubo intercambio de saberes, “el intercambio de aportes entre investigadores y comunidades organizadas permitió abordar el marco legal de los hallazgos arqueológicos y paleontológicos en concordancia con la Ley de Patrimonio y las directrices del Instituto de Patrimonio Cultural (IPC), explicó Zavala.

“En tal sentido, buscamos reconocer, proteger y difundir el legado arqueológico presente en las comunidades de Taratara, Boraure y Paracotos”.

Este proyecto demostró que la ciencia puede producirse más allá de los espacios convencionales. El conocimiento arqueológico es una herramienta viva, capaz de dialogar con las comunidades, empoderarlas, sensibilizarlas y contribuir a la construcción de sus propias narrativas históricas, concluyó.

Mincyt/Prensa con información del IVIC