Por Gabriela Jiménez Ramírez:
(Caracas, 19 de enero de 2026).- La gran mayoría de los casos de cáncer de mama son impulsados por la actividad del Receptor de Estrógeno alfa. Aunque la terapia endocrina representa el tratamiento estándar, la resistencia a los fármacos constituye un obstáculo frecuente: muchos tumores logran progresar tras años de supresión hormonal. Enfrentar este diagnóstico implica una lucha constante contra la incertidumbre de que el tratamiento continúe con sus funciones o si nuestro cuerpo desarrollará resistencia.
Estudios recientes han señalado que el ayuno periódico puede potenciar la eficacia de estas terapias y retrasar la aparición de resistencias; sin embargo, hasta ahora, el mecanismo biológico detrás de este beneficio era un enigma. Un equipo internacional liderado por el Dr. Valter Longo ha revelado que el ayuno induce una reprogramación epigenética profunda en el tumor.
Con estas investigaciones y desde mis conocimientos en la ciencia podemos decir que integrando estos ciclos de ayuno con la medicación adecuada, estos cuerpos activan mecanismos internos que parecen frenar el crecimiento de las células cancerosas, dándome una herramienta adicional en mi tratamiento.
Este proceso activa la señalización del receptor de glucocorticoides (GR), mientras reduce la actividad de proteínas vinculadas a la proliferación celular. El estudio demostró que el receptor GR es fundamental: sin él, el ayuno pierde su capacidad de potenciar el efecto del tamoxifeno. Saber que la activación de este receptor es el «motor» que permite al ayuno mejorar esta respuesta a la terapia nos da una mayor comprensión de cómo los hábitos diarios pueden influir directamente en nuestra salud celular.
Los hallazgos en pacientes que siguieron dietas que simulan el ayuno (FMD) mostraron cambios hormonales positivos y un freno a la proliferación tumoral. Este descubrimiento plantea una posibilidad prometedora: evaluar el uso de corticosteroides para mimetizar los efectos del ayuno.
Esta noticia nos llena de esperanza, debido a que nos abre las puertas a nuevas estrategias para combatir la resistencia tumoral de manera más efectiva y personalizada.
