(Maracaibo, 09 de septiembre de 2026).- Frente a los desafíos climáticos actuales y con el propósito de optimizar la productividad agrícola sin depender de insumos sintéticos importados, investigadoras e investigadores de la Coordinación de Agroalimentación y Ambiente de la Fundación Instituto Nacional de Investigaciones Tecnológicas (Fundación INZIT), promueven el uso del abono fermentado tipo Bokashi en unidades de producción del estado Zulia.
Mary Andara, coordinadora de Agroalimentación y Ambiente de la institución, destacó la importancia de este bioinsumo de origen japonés adaptado a las condiciones tropicales, el cual destaca por su capacidad de regenerar la salud microbiológica del suelo utilizando biomasa y subproductos regionales.

Asimismo, indicó que, a diferencia del compostaje convencional que requiere meses, este proceso de fermentación aeróbica alcanza su madurez en un periodo de 12 a 21 días, generando una alta concentración de microorganismos benéficos, fitohormonas, aminoácidos y solubilizadores de nutrientes esenciales como fósforo y potasio. De igual manera, señaló que la incorporación de este abono responde a la necesidad de restaurar suelos afectados por la salinización, compactación y degradación orgánica en zonas productivas clave, como el municipio La Cañada de Urdaneta.
Impacto y transferencia tecnológica
La utilización de este tipo de abono reduce los costos de fertilización por hectárea y disminuye la huella de carbono, fortaleciendo la resiliencia de las comunidades agrícolas ante las fluctuaciones del mercado global.
El equipo de investigación de la Fundación INZIT reitera su compromiso con el escalamiento de este modelo mediante talleres de transferencia tecnológica y ensayos de campo participativos junto a las y los productores locales, garantizando la adopción efectiva de prácticas agroecológicas en los rubros estratégicos de la región.
Prensa Mincyt / Con información de Fundación Inzit





