(Caracas, 07 de septiembre de 2026).- Como parte de las acciones oportunas del Estado venezolano para hacer frente a la contingencia generada por el doblete sísmico del pasado 24 de junio, el Gobierno Bolivariano, a través del Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología (Mincyt) y la Oficina Nacional de Enlace, hizo efectivo el despliegue de una misión de expertos del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) para ejecutar la fase práctica en evaluación de estructuras aplicando tecnologías nucleares en La Guaira y Caracas.
Esta articulación internacional busca potenciar la segunda fase de evaluaciones técnicas orientadas a los inmuebles etiquetados preventivamente en categorías roja (inhabitable por riesgo estructural) y amarilla (de habitabilidad restringida o condicionada). El objetivo es recabar la información científica que permita definir con precisión el estatus de estas estructuras y brindar respuestas oportunas a la población con rigor científico.

Ciencia nuclear aplicada al diagnóstico de edificaciones
Durante las jornadas de trabajo en el terreno, las comisiones técnicas recorrieron diversos puntos estratégicos priorizados. En Caracas, las inspecciones abarcaron los edificios Excélsior y Grano de Oro en la parroquia San Bernardino, el edificio Mactor II, y el edificio Nelcar situado en la parroquia San Pedro. Posteriormente, los despliegues se trasladaron al estado La Guaira, donde se inspeccionaron los edificios La Marina (sector Los Corales) y Humboldt (Tanaguarena).
El trabajo desplegado se fundamenta en el uso de las aplicaciones pacíficas de la energía atómica mediante los denominados Ensayos No Destructivos (END). A diferencia de los métodos de prueba convencionales que suelen requerir la extracción de muestras mediante perforaciones o demoliciones parciales que vulneran la pieza analizada, la tecnología de END utiliza principios electromagnéticos, ondas de alta frecuencia y radiación ionizante para «radiografiar» el interior del concreto armado.

Mediante el uso de herramientas como el esclerómetro (que mide la dureza y resistencia superficial del concreto), el pachómetro o covermeter (diseñado para determinar la posición, profundidad y diámetro de las cabillas de refuerzo), así como equipos de ultrasonido y medidores neutrónicos de humedad y densidad, las y los especialistas pueden detectar discontinuidades, microfracturas o fisuras internas sin alterar la integridad ni la funcionalidad del edificio.
Intercambio de saberes y soberanía técnica
Un aspecto central de esta misión es el intercambio de saberes y la transferencia tecnológica. El grupo multidisciplinario venezolano conformado por 30 profesionales de la Fundación Instituto de Ingeniería para Investigación y Desarrollo Tecnológico (FIIIDT), el Centro Nacional de Investigación y Certificación de Vivienda (Cenvih) y el Centro Nacional de Desarrollo e Investigación en Telecomunicaciones (Cendit), junto a ingenieras, ingenieros, arquitectas y arquitectos de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y especialistas de la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis), trabaja en colaboración con la comisión técnica encabezada por el Oficial Técnico del OIEA, Gerardo Maghella, y los expertos internacionales Mario Barrera, Abel Domato y Hernán Xargay.

Al respecto, el oficial Gerardo Maghella explicó que este esfuerzo conjunto atiende a una solicitud expresa de asistencia realizada por las autoridades venezolanas:
«Estamos aquí por una respuesta de soporte que el Gobierno venezolano nos ha solicitado a raíz de los lamentables sucesos de desastre que se produjeron. Dadas las coordinaciones con la agencia, la idea es transmitir el conocimiento adecuado de las técnicas de ensayo no destructivo aplicadas a estructuras civiles. Estos equipos funcionan en base a principios electromagnéticos y de frecuencia que atraviesan el material (la columna, la viga o la pared) y permiten establecer la continuidad de fracturas o fisuras internas sin necesidad de romper la estructura», señaló Maghella.
El representante del OIEA enfatizó además la importancia de desmitificar la ciencia atómica y visibilizar sus aportes cotidianos: «Desafortunadamente la energía atómica se ha relacionado con eventos negativos como la bomba atómica o Chernóbil, pero existen aplicaciones pacíficas fundamentales orientadas a mejorar la calidad de vida, tal como ocurre con los rayos X en medicina. En el área civil, estas técnicas nucleares son profundamente positivas para garantizar la seguridad de las personas».
Formación y sostenibilidad post-misión
La agenda de trabajo no solo contempló el diagnóstico puntual de los inmuebles, sino que incluyó la donación por parte del OIEA, con el respaldo financiero del fondo de cooperación, de cuatro conjuntos de equipos avanzados de ensayo no destructivo. Esta entrega viene acompañada de un proceso continuo de capacitación teórico-práctica para el personal venezolano. Con esta formación se garantiza la sostenibilidad del servicio, permitiendo que el contingente de profesionales nacionales quede plenamente capacitado para dar continuidad a las evaluaciones estructurales de forma autónoma.
Estas labores responden a las directrices dictadas por el ministro del Poder Popular para Ciencia y Tecnología, Yván Gil Pinto, en correspondencia con los lineamientos del Gobierno Bolivariano integrados en los vértices de la Gran Misión Ciencia, Tecnología e Innovación «Dr. Humberto Fernández-Morán».
Con este despliegue, el Estado venezolano ratifica su compromiso con el uso pacífico de la ciencia, la soberanía técnica y el resguardo integral de la población ante los desafíos de los fenómenos naturales, resaltando el trabajo en instancias de cooperación internacional como el OIEA y el Acuerdo Regional de Cooperación para la Promoción de la Ciencia y Tecnologías Nucleares (Arcal) en Venezuela.
Prensa Polo CyT / Candi Moncada / Fotos: Isabel Hernández y José Quintero








